.José Luis Martín Nogales, entrevistado por Valdeandemagico.
En un artículo publicado en Diario de Navarra se lee: “José Luis Martín Nogales, amigo de Arturo Pérez-Reverte, se ha encargado de editar los artículos que publica en XL Semanal y, a cambio, el autor cartagenero no se imagina al capitán Alatriste con la cara de Viggo Mortensen, sino con la del profesor navarro”.
PREGUNTA: ¿Qué crees que tienes del capitán Alatriste? ¿Cuál es tu relación con Pérez-Reverte?
RESPUESTA: Arturo Pérez-Reverte es un buen amigo y un gran escritor. El escritor que más lectores ha hecho en los últimos años; y el que mejor conoce el Siglo de Oro español. Yo leo cada una de las páginas que escribe y he publicado varios estudios sobre su obra. También he escrito el prólogo a tres de sus libros: Patente de corso, Con ánimo de ofender y No me cogeréis vivo … Y es verdad que él mismo suele comentar mi parecido con el capitán Alatriste, y viceversa …
Estos textos están extraídos de tu última novela: "La mujer de Roma":
Página 9: "La primera vez que vi el cuerpo de aquella mujer desnuda en la casa de Turner sentí el estupor de quien presiente que está en un lugar que no le corresponde" .
P: Seguramente el primer cuadro de una espalda desnuda, lo viste a los pocos días de nacer, al ser bautizado en la iglesia de San Pedro, en Valdeande. ¿Al volver a ver dicho cuadro, podrías decirnos que recuerdos te vienen a la memoria?
R: Los psicólogos dicen que las primeras experiencias de niños nos marcan para toda la vida, aunque nosotros mismos no seamos conscientes de ello. Sin duda los años que viví en Valdeande me hicieron en parte como soy ahora. Sin embargo, no recuerdo haber visto ese cuadro que citas el día del bautizo. Tampoco es extraño: al fin y al cabo, yo no tendría entonces más de dos o tres días.
Pág. 47: "Velázquez no inventaba nada".
P: ¿Qué porcentaje de tu novela es inventado y cuál es real?
R: La mujer de Roma es una novela muy documentada: para escribirla he manejado documentos de los archivos históricos más importantes: cartas de Velázquez, inventarios, testamentos, escritos firmados por el rey Felipe IV… Quien lea la novela es como si hiciera un viaje al siglo XVII para conocer cómo se vivía entonces y cómo era Velázquez: qué hizo en la Corte, por qué se fue a Roma, quién era la mujer de la que se enamoró en aquella ciudad.
Pág. 20: "A veces se producen descubrimientos que no habríamos imaginado jamás, comentó Lucía refiriéndose al hallazgo del cuadro".
P: ¿Cuándo decidiste escribir la novela y cuánto tiempo transcurrió hasta que la finalizaste?
R: La novela ha estado muchos años fraguándose en mi cabeza, porque Velázquez me ha interesado siempre y he leído todo lo que se publicaba sobre él. Había dos imágenes que me intrigaban. Cuando él volvió de su segundo viaje a Roma, dejó allí un autorretrato suyo, que estuvo colgado en la alcoba privada de una mujer; y él se trajo enrollado el retrato de una mujer desnuda, tumbada de espaldas, cuyo rostro se refleja en un espejo. Pero difuminó intencionadamente su cara, para que no se la reconociera. ¿Por qué lo hizo, quién era esa mujer y qué relación tenía con Velázquez? Así surgió la novela.
Pág. 28: "-Velázquez es un enigma- fue lo primero que comentó el profesor Soler-“.
P: ¿Crees que con tu novela, Velázquez deja de ser un enigma?
R: La vida de Velázquez está llena de claroscuros. Es el pintor más grande de la historia, pero su vida está hecha también de contradicciones. Y eso le hace muy humano. En la novela hay un acercamiento al Velázquez cortesano y al pintor, pero sobre todo a Velázquez como persona: a ese hombre sereno y flemático que en su madurez encuentra una mujer hermosa de la que se enamora apasionadamente. En la novela se aprende bastante de la vida de Velázquez, pero ya se sabe que la vida de cualquier persona, por mucho que sepamos de ella, siempre sigue siendo un enigma.
Pág. 173: "La espiral era un símbolo de la fertilidad en la cultura cretense: la imagen del regazo femenino".
P: Aquí te mostramos la espiral que había a escasos 20 metros de la casa donde naciste. ¿Cuáles han sido los caminos seguidos en tu vida hasta llegar a La mujer de Roma ?
R: Esta novela es fruto de la pasión por la vida de Velázquez y por su pintura. Muchos de sus cuadros contienen símbolos y emblemas que encierran historias sorprendentes y curiosas. Personajes, objetos, signos como el laberinto o la espiral o un lazo desatado nos cuentan historias de amor y envidias, engaños y gestos heroicos. Y de todo eso se habla en esta novela.
Pág. 295: "Hasta dejó una botella de vino tinto de la Ribera del Duero en medio de la mesa, porque sabía que era uno de mis vinos preferidos".
P: ¿Llegaste a vivir esas otras experiencias del Ribera del Duero, como era sarmentar, podar, vendimiar, rodar cestos, pisar la uva en el lagar... y qué recuerdos te traen?
R: Uno de mis recuerdos más antiguos es, siendo muy pequeño, cuando salíamos al encuentro de los hombres que subían el vino en pellejos a la espalda, desde el lagar a las bodegas, para que nos echaran un poco del zumo de la uva en un vaso. Años después, uno de los momentos más agradables de mis veranos jóvenes, durante el tiempo de la trilla, eran aquellos ratos en la bodega antes de bajar la jarra de vino para la comida, charlando a la sombra, mientras el sol del mediodía abrasaba la tierra.
Pág. 75: ”La obra de Velázquez está siendo revisada continuamente”.
P: ¿Crees que Velázquez seguirá siendo la obsesión de tu vida?
R: Velázquez seguirá siendo una de mis pasiones. En esta novela he imaginado cómo vivía en el Palacio Real, qué hizo en Roma y por qué desafió a la Inquisición pintando el único desnudo femenino que se hizo en el siglo XVII. He seguido los pasos de ese cuadro por el palacio de los duques de Alba; en la casa de Godoy, durante la guerra de la Independencia; en Londres, cuando fue acuchillado en la Nacional Gallery por una sufragista… Lo he pasado bien escribiéndolo; y ése es mi objetivo: que la gente que lea este libro se divierta y al cerrarlo sepa algo más de Velázquez y de su tiempo.
Valdeandemagico 7/7/2008